Viceversa

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domingo, 17 de marzo de 2013

Kamikaze

¿Sentirse un kamikaze está bien? Los pilotos solían componer y recitar un jisei no ku para despedir su misión final ¿Estaré componiendo mi poema cercano a la muerte? Tiré el puro en la mesada de la cocina y corrí hacia el balcón. No sabía que estaba buscando. Necesitaba algo que me saque de este pensamiento filosófico sin sentido alguno o alguien que me quite de la cabeza estos constantes axiomas que devoraban mi cráneo lentamente y dejaban solamente lo inútil de mí. Los transeúntes se deslizaban como pequeñas hormigas obreras tratando de buscar un rumbo, una misión que las saque del laconismo del que viven y puedan de una vez sentirse especial. ¿Qué es ser?, ¿Qué es lo que hay? Y ¿Por qué hay algo, y no más bien nada? Principios básicos de la metafísica hoy interrumpen el cálido sonido del verano. El cielo es claro, transparente y desnudo. Los edificios se multiplican como plaga e impiden ver el solitario y helado mar. Y yo sigo aquí, perdiendo lentamente la sensibilidad en mis piernas y marchitándome como flor en invierno. Escucho voces riéndose de mí, agradeciendo que por fin esté desapareciendo de esta vida. Me transformo, muto. Tal vez sienta un cambio biológico en mi cuerpo que coincida con la metamorfosis de una mariposa. Tal vez esté soñando, tal vez esté tratando de evitar la realidad soñando. La confusión allana lugar en la materia ósea. ¿Qué me deparará el futuro? La incertidumbre invade el minúsculo cuarto donde escribo estas palabras. ..

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