Echó todo ese discurso mientras Fernanda le recogía el cabello y le ensartaba un hilo de oro en cada oreja. Luego se fue a buscar a Manuel para avisarle que en su casa habría sopa al mediodía y a cualquier hora de la noche. Manuel conoció entonces la boca más ávida y la mirada más cuerda que había visto jamás.
Comieron sopa.
Esta hablando del sexoooo! (por primera vez, no es mi mente sucia, y en verdad se trata de sexo algo).
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